Cumplir años también es reconocer el camino y abrazarse un poco mejor

Hoy cumplo años.


Y este año no llego a este día desde un lugar ligero.

No siempre se llega a una fecha así con ganas de fiesta.
A veces se llega con cansancio, con preguntas,
con el corazón más sensible de lo habitual
y con la necesidad de mirarse con un poco más de verdad y de ternura.

Así estoy yo hoy.

Más hacia dentro.
Más callada por dentro.
Más consciente también de todo lo que una va sosteniendo,
incluso cuando casi nadie lo ve.


Cumplir años, al menos para mí, no siempre es celebrar hacia fuera.

A veces es parar un momento y reconocerse en silencio.
Reconocer lo vivido.
Lo que pesa.
Lo que duele.
Lo que preocupa.
Lo que sigue sin estar del todo claro.
Y también todo lo que, a pesar de eso, sigue en pie.


En estos últimos años he sentido muchas veces
que no he abrazado lo suficiente a esa niña que habita en mí.

Esa niña frágil, insegura, autoexigente, que durante mucho tiempo
no terminó de sentirse suficiente.


Y quizá cumplir años también tiene que ver con esto:

con volver a ella de otra manera.


Con decirle, por fin, que ya no tiene que sufrir sola.

Que ya no tiene que demostrar tanto.
Que ya no tiene que seguir cargando con todo.

Que ahora estoy aquí.

Aquí para cuidarla.
Para entenderla.
Para abrazar con más amor ese corazón herido que tantas veces
solo necesitó un poco más de consuelo, de descanso y de verdad.


Porque a veces una no necesita hacerse fuerte.

A veces necesita tratarse con más suavidad.


Este año siento que cumplir años tiene mucho que ver con eso:

con no exigirme estar bien del todo,
con aceptar que hay días en los que una no está fina,
con darme permiso para sentir sin tener que explicarlo todo,
y con entender que también ahí hay vida.


Hoy no necesito grandes palabras ni grandes celebraciones.

Hoy necesito paz.
Un poco de verdad.
Ese abrazo hacia dentro que a veces una se debe a sí misma.

Me basta con agradecer seguir aquí.
Seguir sintiendo.
Seguir aprendiendo.
Seguir buscando una forma más amable de vivir el tiempo.

Y quizá eso sea, en el fondo, cumplir años de verdad:
no parecer invencible,
sino aprender a sostenerse con más conciencia, con más ternura y con más alma.


No sé del todo cómo será lo que viene.

Pero sí sé cómo me gustaría vivirlo:
con más verdad,
con más calma,
y con más sentido.


Y hoy, tal como estoy, eso también me parece una forma de celebrar.


Hoy, más que celebrar,
necesito volver a mí con más ternura.

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Compártelo si crees que puede ayudar a alguien 💜