No persigas el tiempo. Vívelo.

Una manera diferente de mirar el tiempo, recuperar calma…y empezar a avanzar.

Quizá no necesitas hacerlo mejor.

Solo empezar a mirarlo diferente.

Cuando entiendes tu tiempo,

empiezas a entenderte a ti.

Puede que hayas llegado hasta aquí,

con la sensación de que nada termina de encajar.

De intentar organizarlo todo

sin encontrar una forma que encaje contigo.


Aquí no hace falta empezar perfecto.


Solo parar un momento,
respirar…


y dar el primer paso con sentido.